DEPENDENCIA EMOCIONAL

Aprende a amarte a ti mismo para transformar tu vida

El tema del amor hacia uno mismo y de la soledad merece otro capítulo aparte. De momento, es importante recordar que el amor incondicional puede nacer sólo cuando uno ha aprendido a tratarse a sí mismo “sin expectativas y sin condiciones”. Bellas palabras que, a la hora de enfrentarse con la realidad, a veces, se difuminan. El sólo entendimiento no garantiza la capacidad de gestionar lo que sentimos. En el caso descrito anteriormente, la adicción al tabaco escondía una emoción más profunda: el ansia a quedarse sin nadie.

Lo que solemos hacer cuando aparece una emoción es taparla con otra emoción más placentera. Por ejemplo, cuando nos atrapa una emoción desagradable o que nos desestabiliza tendemos a distraernos, encendiendo la tele, llamando a los amigos, comiendo, etc. De esta forma se crean estratos y estratos de emociones tapadas que a la larga se manifiestan con adicciones, comportamientos compulsivos o incluso con enfermedades. 

Otras veces, creemos que lo que nos hace daño es una cierta situación, pero investigando más a fondo descubrimos que son otros los recuerdos o sentimientos que se esconden por debajo.

El trabajo emocional consiste en acceder conscientemente a los varios estratos emocionales y en cada uno de ellos aprender a conocer los propios recursos para gestionar la emoción y soltarla. Con este proceso, liberando capa tras capa se llega al verdadero núcleo; y cuando se llega allí, la persona en cuestión adquiere toda la información necesaria acerca de su bloqueo y libera su sabiduría interna para encontrar su propia y única solución.

La experiencia de vivir y soltar nuestras cargas emocionales nos recuerda que en el cuerpo está todo el conocimiento que necesitamos. Reconectar con nuestra sabiduría interna nos devuelve la seguridad, la claridad y la paz perdida. 

 

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